Belkis Gil Nuvita: la futura médica que inspira a las mujeres de la Sierra Nevada
A un año de graduarse, esta joven de la comunidad Kogui se convierte en un referente para las nuevas generaciones de mujeres indígenas que sueñan con la educación superior.
Su familia fue la primera de la comunidad indígena Kogui, de la Sierra Nevada de Santa Marta, que pudo acceder a la Educación Superior, pero la determinación, disciplina y vocación de servicio que venía intrínsecas en ella la llevaron a reafirmar ese legado.
Desde los siete años de edad, Belkis Lorena Gil Nuvita supo que su destino era ser médico. Este interés despertó luego de acompañar a dos tíos –un médico y una odontóloga- a una brigada médica que estaba desarrollándose en la sierra.
“En ese momento me di cuenta de la necesidad que había de tener más profesionales, apoyo y presencia institucional para el desarrollo de esas jornadas en este tipo de comunidades en particular, ya que con los profesionales que no son indígenas, siempre ha existido una barrera limitante en cuanto a la comunicación y entendimiento del contexto cultural”, explicó.
Fue en ese momento que Gil vio la oportunidad de hacer las cosas diferentes al tener una ventaja importante: acceso a la población no solo desde lo territorial sino desde los saberes.
Como mujer indígena llegar hasta la imposición de batas, en la Universidad del Magdalena, representa para ella un momento “memorable y satisfactorio”, pues está a solo un año –con el desarrollo del internado- de titularse como Médico profesional.
“Esto me permite ser un ejemplo para las mujeres, las jóvenes indígenas, que también tienen sueños y aspiraciones. Me han escrito muchas de ellas en redes sociales con palabras de aliento para que siga adelante y otras que me dicen que quieren ser como yo. Ver eso me motiva a hacer las cosas bien y a generar un verdadero cambio desde mis conocimientos en el territorio”, expresó.

Fusión de lo ancestral y occidental
En este momento, la joven de 25 años, se encuentra en un punto medio entre la medicina occidental y los saberes heredados de la medicina tradicional que se practica en las comunidades indígenas de la Sierra. Aunque para mucho esto podría significar un choque brusco, para ella representa una oportunidad de ser puente entre ambas formas de percibir y practicar esta rama de la salud.
“Un ejemplo de esto es cuando le dicen a los pacientes que tienen que bajar a la ciudad para realizarse exámenes, la mayoría de pacientes no van a querer hacerlo. Ellos primero buscan tratarse o sanarse con sus métodos tradicionales, con sus métodos espirituales y ya luego después de eso es que ellos van a pensar en bajar. Como mujer indígena, pero que también entiende la parte occidental, puedo comunicarme con el paciente, con la familia y explicarle en su lengua lo que está pasando”, manifestó.
Esto es sumamente importante ya que –según cuenta- en la comunidad Kogui no todas las personas entienden el español, lo que dificulta más el desarrollo de intervenciones en salud.
“Esto se ve mucho en las partes altas de la Sierra donde es más complejo para personas que no son indígenas, explicarles la situación de salud que tienen y lograr que lo entiendan. Mientras que yo puedo explicárselos en la lengua, que comprendan qué es lo que está sucediendo porque yo también entiendo su lado tradicional, espiritual, la forma de ver y de entender la salud y el bienestar”, aseveró.

La apuesta por su territorio
Cuando le preguntan a Belkis qué hará una vez termine su año de internado, sin titubear afirmó que recorrerá su territorio y que todo el conocimiento “occidental” que adquirió en su carrera, lo complementará con el que poseen los 'Mamos' –líderes espirituales y políticos indígenas- en los diferentes asentamientos que hay en la Sierra Nevada.
“Estoy pensando en regresar a mi territorio para poder fortalecer un poco más el conocimiento ancestral, porque si bien ya estaría seis años estudiando una medicina de afuera, también es importante tener las raíces muy fuertes también”, ratificó.
Señaló, además, que desea hacer una especialización que le permita crear una medicina complementaria, que pueda llevar los dos conocimientos, que se respeten entre sí y que se pueda identificar cuándo se puede usar la ancestral y cuándo se puede usar la occidental.
“Quiero crear una medicina muy diferente en mi territorio, más que todo en mi pueblo. Allá hay mucha necesidad de una persona que comprenda un poquito más la parte ancestral, la parte tradicional y me gustaría ser un puente con las entidades como el Ministerio de Salud, con la EPS, IPS, con los proyectos que a veces buscan intervenir en las comunidades indígenas, y tener un papel externo, pero sin olvidarme de recorrer el territorio”, puntualizó.
Sin lugar a dudas, Belkis es una muestra que la ciencia y lo ancestral no compiten, por el contrario, se complementan siempre dándole prioridad a la vida.